GANADERÍA DE PRECISIÓN

Introducción

Las explotaciones ganaderas, con el fin de hacer frente al continuo aumento de la demanda de sus productos, asociado con el aumento de la población, incrementan constantemente su tamaño y los rendimientos productivos de los animales. Esta situación conlleva una mayor exigencia para los ganaderos e incluso para los propios animales. Los objetivos son mantener un buen estado de salud del ganado, con una buena calidad del producto final. Para garantizar todos estos elementos, deben observarse los animales con mucho detenimiento, asegurando además una correcta alimentación y reaccionando a tiempo frente al desarrollo de patologías de cualquier índole. El principal inconveniente reside en el número de animales, que dificulta enormemente esta observación. Por este motivo, la introducción de nuevas tecnologías constituye una herramienta clave, puesto que evitan al ganadero la realización de tareas innecesarias o trabajos pesados, ayudando a gestionar los rebaños y a detectar con mayor antelación cualquier tipo de anomalía. Inicialmente puede parecer que la inversión es algo elevada, pero deben tenerse en cuenta las repercusiones que tendrá su uso sobre el trabajo diario, la salud de los animales y la productividad, con la consecuente reducción de los costes, derivado de una gestión más eficiente.

Asimismo, el bienestar animal se ha convertido en un instrumento necesario para mejorar la eficiencia y competitividad ganadera, aspecto cuyo progreso está estrechamente relacionado con la aplicación de estas nuevas tecnologías. En la actualidad no existe una definición universal con base científica del bienestar animal, pero en cambio, existen ciertos criterios generales por los cuales se establece que los animales deben ser libres de: hambre, sed y desnutrición, miedo y angustia, sufrimiento físico y térmico, dolor, enfermedad y lesiones y de manifestar su comportamiento normal. Estos criterios se recogen seguidamente:

  • Prevenir o reducir el estrés por medio de estrictos controles de la higiene de los animales, de la calidad de los alimentos que reciben y de las condiciones medioambientales en las que se crían. 
  • Optimizar la nutrición de los animales, de manera que se mejore su estado inmunológico y se eviten cambios bruscos en las condiciones alimenticias. 
  • Erradicar, en la medida de lo posible, algunas enfermedades. 
  • Seleccionar genéticamente animales resistentes a enfermedades. 

Ganadería de precisión

El término empleado para hacer referencia a la aplicación de las nuevas tecnologías al mundo de la ganadería es ganadería de precisión. Es entendida, por tanto, como una metodología de manejo y gestión, basada en el empleo de determinados sensores y otras tecnologías de la información, las cuales permiten monitorear y optimizar la contribución de cada uno de los animales a la producción, la salud y el impacto ambiental, entre otros. Este control implica una medición de diversos indicadores biométricos, tanto fisiológicos como morfológicos. De esta forma, la observación visual y auditiva por parte del ganadero se verá apoyada por cámara y micrófonos, que llevarán a cabo una recolección de datos de manera continua en tiempo real y una apreciación de gran exactitud. Con esta información se realiza posteriormente un tratamiento informático. Que sea en tiempo real permite una toma de decisiones rápidamente, lo que puede evitar el agravamiento de un problema e incluso su aparición. En definitiva, se puede hacer una distinción de cuatro fases, dentro de este proceso. En un primer momento, se comienza con la captura y digitalización de los datos, que pueden provenir de sensores como drones o imágenes satelitales o de la carga manual de datos capturados por el ganadero, de forma tradicional. Seguidamente el paso posterior consiste en la codificación y procesamiento de los datos recolectados, ya que deben convertirse a un formato que permita brindar información de interés, como puede ser mediante la generación de mapas. En tercer lugar, se buscan soluciones frente a las variables observadas, mediante la implementación de técnicas y herramientas de análisis, con el fin de mejorar el proceso de toma de decisiones del ganadero. Por último, se encuentra la puesta en marcha de todas las medidas vinculadas a la aplicación de las prescripciones del paso anterior. De todo ello surge un esquema productivo que conduce a un aumento de los rendimientos, sin recurrir a la sobreexplotación o sobre utilización de insumos y recursos productivos, al optimizar el uso de los recursos disponibles en el medio en el que se establecen las actividades.

El punto fuerte de estas técnicas reside en que los datos se recaban en el propio sitio, pero estos pueden enviarse a otros lugares para su análisis, que pueden no coincidir con la zona donde se encuentra situada la granja. Esto es gracias a la comunicación a través de la telefonía móvil e internet, que cada vez son más potentes, baratos y con mayor disponibilidad de cobertura. Este último factor tiene una gran importancia, ya que todas aquellas explotaciones que se encuentran más apartadas de núcleos urbanos, actualmente pueden disponer de cobertura en alguno de sus puntos. La información generada queda disponible en internet, donde se almacena o puede presentarse de forma sencilla y más visual, haciéndosela llegar al ganadero en el mismo momento en que están sucediendo las cosas.

El objetivo de todo ello no es, bajo ninguna circunstancia, el de sustituir al ganadero, sino proporcionarle herramientas de apoyo para el manejo de los animales, es decir, desde un punto de vista económico y tecnológico, se busca incrementar la rentabilidad, eficiencia y sostenibilidad de las explotaciones.

La mayor parte de los problemas surgen como consecuencia de ciertas pautas o circunstancias de manejo, que no se están adecuando a las condiciones de los animales. Algunas de estas causas, como puede ser el estrés, son predecibles y se pueden controlar, pudiendo llegar a eliminarlas o al menos minimizarlas. Entendemos por estrés un estímulo que desencadena una respuesta biológica, como consecuencia de la sensación de amenaza de un individuo a su homeostasis. Dentro del estrés se puede hacer una distinción entre diferentes fases: fase de alarma simpática, fase de resistencia y fase de agotamiento. Se puede establecer que la ausencia o presencia de estrés constituye un gran indicador potencial del bienestar de los animales. Con el tiempo, las diferentes especies han ido desarrollando ciertos tipos de mecanismos fisiológicos y comportamentales, con el fin de hacer frente a situaciones de estrés, es decir, a los agentes estresantes o estresores. Los agentes estresores pueden ser físicos o psicológicos. Cuando el estímulo que desencadena la respuesta frente al estrés desaparece por completo, la respuesta que se desencadenó cesa y el individuo regresa al equilibrio original (estrés agudo o transitorio). Si por el contrario el estresor no desaparece y se mantiene a lo largo del tiempo el individuo tenderá a establecer un equilibrio nuevo, que puede resultar beneficioso, pero también muy perjudicial (estrés crónico o de largo efecto). Los animales, de manera natural se encuentran en un estado de alerta que garantiza su supervivencia en el medio natural, es decir, es una actitud innata. En el ganado, los agentes generadores de estrés se pueden dividir en factores físicos, sociales y las prácticas de manejo. Entre los factores se podrían destacar:

  • Ambientales: cambios de temperatura, lluvias prolongadas, vientos fuertes…
  • Régimen de vida: estado de las instalaciones, ambientes oscuros, comederos y bebederos con poca capacidad para suplir las necesidades de los animales…
  • Manejo: transporte, vacunación, administración de algún otro tipo de tratamiento, ordeñe, entre otros.
  • Nutrición: tanto hambre como sobrealimentación, cambios en la nutrición, estado del agua… pueden afectar y afectan al ganado.
  • Enfermedades: de distinto tipo (víricas, bacterianas, parasitarias).

Todos estos factores son aditivos, es decir, que si se dan varios de ellos al mismo tiempo la respuesta de estrés será mayor que si el animal estuviese expuesto únicamente a uno de ellos. Además de la importancia que se le debe dar a las situaciones que pueden causar estrés en relación al bienestar de los animales, es necesario tener en cuenta que también tiene unas consecuencias negativas a nivel de rentabilidad y viabilidad económica. Los efectos de situaciones de estrés pueden provocar, por ejemplo, cambios en el sistema inmune que se traduzcan en un aumento de la susceptibilidad a enfermedades, una reducción de la fertilidad o una disminución de la ingesta de alimento, que afectarán considerablemente a la producción, así como a la calidad de la carne. 

Un ejemplo del empleo de esta metodología, documentada en diversos estudios, está relacionada con el desarrollo de patologías en vacas recién paridas, precedidas, en la mayoría de los casos, por síntomas inespecíficos, que pueden darse entre cinco y diez días antes de que se desencadenen los síntomas clínicos propios de la enfermedad. Algunos de estos síntomas, susceptibles de ser medidos con sensores de precisión, son el aumento o disminución de la temperatura corporal, por encima o por debajo de los valores considerados como normales; cambios en la composición de la leche; ganancia o pérdida de peso; disminución de la actividad física; y cambios en la conducta de alimentación. La cuestión es que lo importante no es solamente la observación en sí de todos estos elementos citados, sino qué hacer en el momento en que se presentan. Lo más adecuado es hacer un inventario de todos los factores que predisponen a ello, con el fin de llegar a corregirlos.

En los últimos años, el avance de la ganadería de precisión se ha dado como consecuencia de los avances alcanzados respecto a la potencia de los procesadores de computación y la disponibilidad de nuevos sectores, que por norma general no han sido creados para este sector, pero que pueden adaptarse con relativa facilidad. Además se ha logrado cada vez una mayor integración de todos los elementos en las granjas, evitando cualquier tipo de perturbación a las actividades normales a desarrollar. Asimismo, se ha reducido la necesidad de intervención humana en la adquisición y transferencia de datos al sistema. A continuación se presentan algunos de los sistemas desarrollados recientemente:

  • Control inteligente de la ventilación en los alojamientos donde se encuentran los animales.
  • Estimación del peso de los animales, mediante la aplicación de técnicas de análisis de imágenes.
  • Sistemas de monitorización de ganado, a través del uso de drones e imágenes satelitales o mediante la distribución de cámaras.
  • Mejora de los resultados de incubación a través de la sincronización de las eclosiones.
  • Inspección de canales de pollo.
  • Conteo e identificación automática de huevos.
  • Mejora del control térmico de cerdos mediante visión computerizada.
  • Interpretación de sonidos en cerdos, captados por micrófonos y cámaras.
  • Monitorización en relación con la salud de la ubre en vacas lecheras.

En la siguiente publicación se estudiará en profundidad el uso de drones en ganadería de precisión, fundamentalmente asociado con la ganadería extensiva, empleada tanto en el control de patologías, mediante el uso de cámaras termográficas o en la búsqueda de animales perdidos, entre otros.

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