CULTIVOS RENTABLES Y EN ALZA: LAVANDA, ESPLIEGO Y LAVANDÍN

Una de las alternativas en auge en la actualidad, relacionada con la búsqueda de nuevos cultivos en la agricultura de secano, sobre todo en zonas poco productivas, son tanto la lavanda, como el espliego y el lavandín. Ambas son plantas aromáticas, cuya producción se centra fundamentalmente en la obtención de aceite esencial, una mezcla compleja de compuestos volátiles, extraídos mediante destilación por arrastre de vapor o por hidrodestilación. Las características químicas de estos aceites dependen del método extractivo utilizado, la especie y variedad de la planta y otros factores externos, como pueden ser las condiciones del suelo e incluso el clima. El potencial del cultivo en España es grande, debido a que se dan unas condiciones climáticas adecuadas. La producción a gran escala de estas dos especies, sin embargo, no es habitual, exceptuando zonas de Castilla La-Mancha, donde se localizan las zonas de mayor producción, abasteciendo a destiladoras, que constituyen hasta un 10% de la producción de aceite esencial de lavanda y lavandín a nivel mundial. Asimismo, existen otros modelos de explotaciones más pequeñas de origen familiar, en las cuales se combina el cultivo con la elaboración de productos derivados del aceite, como puede ser el jabón. Es necesario tener en cuenta que la inversión inicial para poner en marcha una explotación de esta índole es alta, debido entre otros factores al precio de la planta y a la necesidad de adquirir maquinaria que debe ser importada. Esto lleva a que inicialmente se empiece siempre con una superficie de pequeño tamaño con pocas hectáreas.

  • Características generales

El género Lavandula, perteneciente a la familia de las lamiáceas, agrupa aproximadamente un total de 60 especies, conocidas comúnmente con los nombres de lavanda, espliego, cantueso o alhucema, entre otros. De todas ellas destacan la lavanda (Lavandula angustifolia Mill.) y el lavandín (Lavandula x intermedia Emeric & Loisel), un híbrido natural estéril entre la lavanda y el espliego, concretamente de Lavandula angustifolia y Lavandula latifolia, del cual existen numerosas variedades comerciales en la actualidad. 

La lavanda es una especie sufrútice, es decir, es una planta de tallo central leñoso sólo en su parte inferior, de manera que en el resto de su estructura son herbáceas, lo que le otorga una naturaleza entre arbusto y hierba. Puede alcanzar el metro de altura, aunque no suele superar los 50 cm. Las hojas, estrechas y alargadas, se sitúan tanto en la base de la planta, como en los tallos florales. Cuando la planta es joven, las hojas presentan un color grisáceo, que con el transcurso del tiempo se transforma a tonalidades más verdosas. Por norma general, los tallos florales no se encuentran ramificados, es decir, que por cada tallo solamente hay una espiga. En el caso de las flores cabe mencionar que son de un tamaño algo mayor que las del espliego y de color entre azul y violeta intenso. La época de floración va desde julio hasta agosto.

El espliego forma una mata más alta que la lavanda y es de color más grisáceo. Las hojas, al contrario de lo que ocurre en la lavanda, se disponen en la base de la planta, aunque también pueden llegar a encontrarse en los tallos florales. Éstas son además más anchas que las de la lavanda. Los tallos florales suelen llegar a los 50 cm de altura suelen estar ramificados, formando un característico tridente, teniendo hasta tres espigas cada una. Las flores, de menor tamaño, tienen un color lila pálido. Florece en los meses entre julio y septiembre.

El lavandín es de gran interés, debido a que su productividad y vigorosidad es superior a la de sus progenitores. La forma de la planta es más redondeada y homogénea, como consecuencia de la hibridación. A su vez los tallos florales también son algo más largos, puesto que su longitud suele ser de entre 60 y 80 cm. La espiga es más grande, más puntiaguda y de un color violeta más intenso. En la base se localizan dos espiguillas laterales. Las hojas son lineares oblongas, más o menos obtusas y estrechas. En esta especie pueden distinguirse a su vez cuatro variedades de gran importancia en el mercado, que son Súper, Abrial y Grosso. De todas ellas la más cultivada en España es la Súper, la cual conforma una mata más grande, con inflorescencias de azul grisáceo.Tiene una mayor rusticidad que la Abrial, lo que implica que tiene una mayor capacidad para resistir frente a las condiciones adversas del medio, como puede ser la sequía. Presenta un inconveniente, que es un menor rendimiento. La variedad Abrial constituye una mata más recogida o lo que es lo mismo, un crecimiento menos vigoroso. Las flores son de color azul intenso. Es muy exigente frente a las condiciones del suelo y respecto a la humedad. La variedad Grosso (más cultivada en Francia), muy vigorosa y homogénea, tiene una rusticidad semejante a la de Super y sus flores poseen una tonalidad azul más intensa que las de Abrial. Con su cultivo es posible obtener un mayor rendimiento en cuanto a la esencia, aunque con una calidad inferior.

  • Condiciones del medio

En relación con las temperaturas, aunque tienen una gran resistencia a las bajas temperaturas, su desarrollo es óptimo en zonas donde no se acumula el frío. Tienen una elevada tolerancia a la sequía y los ambientes secos, lo que significa que todas ellas son especies xerófilas. La incidencia de la luz solar directa constituye también un factor importante a la hora de decidir la orientación. La pluviometría mínima para lograr un nivel de producción aceptable, de 300-350 mm. A pesar de ello, debe tenerse en cuenta que una sequía demasiado prolongada puede tener como resultado una reducción considerable de la cosecha. Los vientos secos, siempre y cuando no sean excesivamente fuertes, mejoran la calidad de la esencia al favorecer la evaporación de los terpenos, que son unos compuestos volátiles poco apreciados a nivel comercial.

Teniendo en cuenta sus características, se establece que se trata de especies que precisan suelos con un buen drenaje, como son los suelos con una mayor contenido en arenas, que aportan porosidad, contrariamente a lo que sucede en los suelos arcillosos, de gran riesgo en cuanto al encharcamiento, que puede llegar a durar varios días tras un riego excesivo o elevadas precipitaciones. Sin embargo es necesario tener en cuenta que en aquellas zonas con predominancia de arena, pueden darse grandes pérdidas de agua hacia las capas más profundas, por lo que requieren riegos más frecuentes. Respecto al pH, todas las especies crecen preferiblemente en zonas calcáreas, es decir, con unos valores de pH altos (alcalinos). Aún así, el espliego y el lavandín pueden llegar a desarrollarse en terrenos con elementos ácidos, aunque en pequeñas cantidades. Ninguna de ellas requiere altos niveles de materia orgánica, puesto que en su hábitat natural crecen en terrenos pedregosos con bajo contenido en materia orgánica. Un exceso de fertilización puede llevar a una pérdida de potencia en el aroma. En caso de que los niveles sean muy bajos (suelos muy pobres), puede aplicarse un abonado antes de la época de floración, aunque en cantidades muy pequeñas para evitar complicaciones.

  • Manejo

La manera más común de producción de la lavanda, el espliego y el lavandín es el secano. A pesar de esto es necesario tener en cuenta que para obtener un nivel de rendimiento óptimo puede ser necesario un cultivo de regadío o con riego deficitario, cuando los niveles de precipitaciones no lleguen a unos valores mínimos en etapas críticas de desarrollo. Se considera que una plantación es de regadío cuando se lleva a cabo una aportación de agua hasta cubrir las demandas de la planta. En el riego deficitario se efectúan aportes de agua de forma estratégica en base a la fenología del cultivo, pero siempre con cantidades por encima de los 1000 m3/ha/año. El objetivo principal es el de obtener el mayor rendimiento con el menor consumo. En definitiva, el agua es un factor importante para asegurar un incremento de la productividad y la calidad de la cosecha. Aún así, también es necesario tener precaución, ya que un aumento en la humedad relativa ambiental se asocia con un aumento en el riesgo de incidencia de las plagas, que junto con marcos de plantación estrechos, puede llevar a una reducción de la cantidad y calidad de la producción. 

Por tanto, una vez tomada la decisión sobre el modelo que se va a implementar (secano o regadío) debe establecerse un marco de plantación, en función de las características del terreno y la disponibilidad de agua. Este es un punto determinante, ya que tendrá una gran influencia en diferentes aspectos. El marco mínimo es de 1,8 x 0,7 m, que conviene aumentar en aquellos suelos que sean poco profundos de secano, puesto que de no hacerlo se corre el riesgo de que las raíces no puedan expandirse lo suficiente a través del suelo para asegurar la toma de agua sin tener que competir por el recurso con otra planta. Además en suelos profundos y con disponibilidad de agua, aunque a priori lo más favorable podría parecer reducir el marco de plantación, con el fin de aumentar la productividad, se debe considerar que con el paso del tiempo la envergadura será mayor y podrían llegar a competir por la luz, los nutrientes y el agua, disminuyendo la eficiencia fotosintética.

  • Poda

La poda se efectúa con dos objetivos principales, que son el mantenimiento de un desarrollo armónico y bien equilibrado, con lo que se garantiza una incidencia uniforme de la luz solar en todas las partes; y la garantía de un equilibrio entre los niveles de producción y el desarrollo correcto del resto de la planta. En este cultivo puede hacerse una clasificación entre tres tipos de poda que son, la poda de formación, la de producción y la de rejuvenecimiento. La poda de formación es aquella que se realiza en las primeras fases de crecimiento, determinando la forma que se desea que mantenga la planta, es decir, ayuda a definir la estructura final de la misma. La de producción busca conseguir una mejora, como su propio nombre indica, sobre los niveles de producción, mediante la eliminación de los tallos viejos, dañados o que no están siendo suficientemente productivos, favoreciendo que sean sustituidos por otros más jóvenes. Por último, cabe mencionar la poda de rejuvenecimiento en la que se recorta la mayor parte de la planta, ya sea por la afectación de la mayor parte de las estructuras por alguna patología o por el envejecimiento. No es conveniente llevarla a cabo de manera drástica, puesto que esto podría producir estrés

  • Plagas y enfermedades

Cochinilla algodonosa (Planococcus citri): los diferentes nombres comunes que posee se refieren al aspecto harinoso que presentan, debido a las secreciones cerosas de su cuerpo, así como a la apariencia algodonosa de la masa ovígera, producida por la hembra. Es una especie muy polífaga, lo que significa que puede alimentarse de una gran variedad de especies vegetales, cada una de las cuales puede pertenecer a familias botánicas muy diferentes entre sí. Presenta un marcado dimorfismo sexual, es decir, que existen claras diferencias entre el macho y la hembra. El macho tiene una tonalidad que varía entre el amarillo y el marrón rojizo, con antenas y patas más pálidas. La hembra adulta se encuentra cubierta por una secreción de cera blanca. Los huevos, de color blanco cuando se produce la puesta, pasan a adquirir un color amarillo pálido cuando la eclosión se acerca. Quedan unidos unos a otros mediante filamento céreos muy finos, que ayudan a conformar la masa ovígera. Dado que se alimenta del floema, excreta gran cantidad de melaza, sustancia azucarada, resultado de la digestión de la savia, sobre la cual se desarrollan hongos conocidos con el nombre de negrilla, cuyo crecimiento sobre las hojas lleva a una disminución de la tasa fotosintética y respiratoria.

Cecidómidos (familia Cecidomyiidae): se trata de un conjunto de especies de dípteros nematóceros, denominadas como moscas de las agallas, debido a que las larvas al alimentarse de los tejidos de las plantas provocan un crecimiento anormal, que es la agalla. Esta estructura es tan llamativa que permite la identificación del insecto únicamente mediante el aspecto de la deformación y se desarrolla debido a la puesta de huevos. La biología de muchas de estas especies aún es desconocida. Son insectos delicados de entre 2 y 3 mm de longitud, cuyas alas velludas son muy características, puesto que no se trata de un elemento común dentro del orden Diptera al que pertenecen. Asimismo, poseen también unas largas antenas. Aunque para determinados cultivos constituye una plaga, en algunos casos son enemigos naturales de ciertas plagas, como los pulgones y los ácaros.

Escarabajo de la lavanda (Melighetes subfunatus): coleóptero, cuyos daños se deben fundamentalmente a que se alimentan de los órganos reproductores de las flores, llegando incluso a destruir por completo las espigas floridas de la planta. Su tamaño no supera los 2 mm, pero puede resultar una plaga muy peligrosa cuando la densidad de población es muy alta.

Coleóptero de la lavanda (Arima marginata): especie de coleóptero, perteneciente a la familia Chrysomelidae, que presenta un marcado dimorfismo sexual respecto a la longitud, ya que en las hembras va desde los 12 hasta los 20 mm y en los machos oscila entre 6 y 12 mm. Son de color negro brillante con unas bandas, localizadas en los márgenes, de color naranja. Cada año solamente se da una generación.

Podredumbre radicular (Armillaria mellea): hongo que puede ser patógeno para determinadas especies, como es el caso de la lavanda y el lavandín, pero que para el ser humano es comestible. Como indica el nombre común que recibe, causa pudrición radicular, aunque los síntomas principales se observan en las partes altas y, por supuesto, en el marchitamiento e incluso muerte de las ramas. En definitiva, provoca la muerte de la planta debido a la pérdida de capacidad para absorber, a través de las raíces, los nutrientes y el agua necesarios para su supervivencia. Es común en cultivos dispuestos sobre suelos compactos, pesados y húmedos que tienden a la asfixia radicular y en plantaciones jóvenes que se asientan en zonas con previo aprovechamiento forestal. En las raíces empieza a producirse un cambio de color, volviéndose más pardas y posteriormente se llega a un ennegrecimiento de la corteza. Todos aquellos tejidos hacia donde se expanda el parásito se disgregarán, transformándose en una masa fibrosa. Cuando la infección llega hasta las raíces cercanas al cuello es posible que progrese ascendentemente hacia la base del tallo, donde aparece una lesión, que se manifiesta con exudaciones de savia o goma.

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