CULTIVOS RENTABLES Y EN ALZA: PISTACHO

Introducción

Un cultivo rentable se establece que es aquel que permite recuperar la inversión inicial en un periodo relativamente corto de tiempo o lo más rápidamente posible. Se define también como aquel en el que los beneficios de su venta se encuentran muy por encima de la inversión a realizar. En esta publicación analizaremos algunos de los cultivos considerados como los más rentables de cara al 2020, entre los cuales se encuentran el pistacho, almendro, mango, aguacate, arándano, lúpulo, árnica, caléndula y lavanda o lavandín. Para cada uno de ellos se establecerán cuáles son sus necesidades agronómicas, puesto que no todos ellos se desarrollan adecuadamente en cualquier tipo de suelo y bajo todo tipo de condiciones climatológicas.

En definitiva, a la hora de poner en marcha alguno de los cultivos previamente mencionados, deben tenerse en cuenta una serie de condicionantes, es decir, debe llevarse a cabo un minucioso estudio de las características de la zona. Esto es clave, ya que de ello va a depender la producción y, por tanto, los ingresos. Asimismo, debe analizarse la situación actual del mercado, al igual que las perspectivas de futuro y el precio de venta del producto. Finalmente será conveniente hacer un cálculo de costes estimados, puesto que su diferencia con los beneficios hará que sea un cultivo rentable o no.

Pistacho

Actualmente el cultivo de pistacho se encuentra muy en alza en el mercado, por lo que puede establecer, sin lugar a dudas, que se trata de un cultivo rentable a día de hoy. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el mercado es muy variable a lo largo del tiempo, lo que su rentabilidad únicamente puede garantizarse a corto plazo. Se trata de un cultivo relativamente sencillo, puesto que sus necesidades no son muy numerosas, pudiendo crecer prácticamente en cualquier tipo de suelo, siempre y cuando se garantice un buen drenaje. Además su rango de tolerancia de temperaturas es muy amplio, soportando hasta los 50 ºC en verano e inviernos en los que se alcancen los -30 ºC. El principal inconveniente de este cultivo es que no se alcanza una nivel de producción estable hasta entre los 3 y los 7 años, dependiendo de si se plantan pies ya injertados o pies por injertar.

  • Características generales

El pistachero (Pistacia vera) es un árbol caducifolio, por norma general, de pequeño tamaño, aunque puede llegar a alcanzar en determinadas ocasiones entre los 7 los 10 metros de altura, dependiendo de la variedad que se esté cultivando. La corteza es rugosa con tonalidades grisáceas y presenta abundantes ramificaciones, además de una copa densa. Su sistema radicular es capaz de alcanzar grandes profundidades, gracias a una raíz pivotante muy desarrollada, lo que lo convierte en una especie capaz de crecer en climas más secos. 

Se trata de un árbol dioico, es decir, tiene individuos masculinos y femenino, de forma que las flores masculinas y femeninas se encuentran en pies distintos. La diferenciación floral se produce en el año anterior a la floración y los árboles machos inician la floración, generalmente, con anterioridad a los árboles hembra. 

Tiene dos tipos de yemas, que son las denominadas como vegetativas o de madera y las de flor. En los primeros estadios de desarrollo, todas las yemas del árbol son vegetativas, mientras que más adelante priman las yemas de flor, quedando únicamente una o dos yemas de madera sobre los nuevos brotes. Las yemas de madera aparecen tras la floración, es decir, aproximadamente en abril y son más pequeñas que las de fruto. De todas ellas la de mayor tamaño es la terminal, que es más gruesa y precoz, como consecuencia de una dominancia apical. Las yemas florales se disponen en las axilas, a razón de una por axila.

La polinización, que comienza con la llegada al estigma de los granos de polen y la fecundación son imprescindibles para la formación y el cuajado de los frutos. Su polinización es anemófila, lo que significa que el traslado de polen se realiza por la acción del viento. La dehiscencia de los frutos es una característica muy particular de esta especie, que corresponde a la apertura de la sutura que une las dos valvas del fruto, lo que hace más sencilla su apertura por parte del consumidor, en caso de que su comercialización se haga con la cáscara.

  • Condiciones del medio

Teniendo en cuenta sus características, anteriormente descritas, concretamente debido a su sistema radicular, el pistacho requiere suelos profundos, es decir, que tengan un espesor de al menos unos 2 metros de suelos meteorizado y poca madre no compactada. Se desarrolla correctamente en suelos alcalinos con un pH por encima de 7,5 y limosos, es decir, con textura de grano grueso o franco arenosos. 

En relación con las temperaturas, se establece que es una especie típica de veranos largos, cálidos y secos, a pesar de lo cual precisa entre 700 y 2000 horas de reposo invernal. Esto implica que durante unos 30 o 40 días consecutivos, la temperatura promedio no debe superar los 7,2 ºC. En caso de que el reposo invernal no sea suficiente, la floración y polinización serán deficientes, lo que se traducirá en una reducción de la producción. Sin embargo, heladas tardías a principios de mayo pueden dañar los brotes, aunque el árbol puede llegar a rebrotar desde una yema inferior a la flor. Asimismo, es necesario que una vez que el promedio de temperaturas se establece por encima de los 8 ºC, esto se mantenga así para que el árbol acumule una cantidad de horas de calor, garantizando así la floración. Este fenómeno determina así las fechas y periodos de floración. 

Tiene una elevada tolerancia a la sequía, siendo la pluviometría mínima para lograr un nivel de producción aceptable, de 350 mm. No tolera condiciones de humedad prolongada  en el suelo, lo que hace que su crecimiento óptimo se alcance en suelos con un buen drenaje. Por este motivo, el método idóneo de riego es el localizado, puesto que evita los encharcamientos. Este deberá efectuarse abundantemente, ya que el árbol reacciona mejor que a riesgos más pequeños con una mayor frecuencia.

  • Manejo

La manera más común de producción de pistacho es el secano. A pesar de esto es necesario tener en cuenta que para obtener un nivel de rendimiento óptimo se precisa un cultivo de regadío o con riego deficitario. Se considera que una plantación es de regadío cuando se lleva a cabo una aportación de agua hasta cubrir las demandas del árbol. En el riego deficitario se efectúan aportes de agua de forma estratégica en base a la fenología del cultivo, pero siempre con cantidades por encima de los 1000 m3/ha/año. El objetivo principal es el de obtener el mayor rendimiento con el menor consumo. Estos regímenes garantizan además una mayor apertura de frutos, característica muy apreciada en el mercado, que repercute directamente en la calidad visual del producto, afectando a la rentabilidad del mismo. En definitiva, el agua es un factor importante para asegurar un incremento de la productividad y la calidad de la cosecha. La principal desventaja es la pérdida de calidad organoléptica de los frutos en comparación con los obtenidos en un cultivo de seco. Asimismo, también es necesario tener precaución, ya que un aumento en la humedad relativa ambiental se asocia con un aumento en el riesgo de incidencia de las plagas, que junto con marcos de plantación estrechos y falta de poda, puede llevar a una reducción de la cantidad y calidad de la cosecha. 

Por tanto, una vez tomada la decisión sobre el modelo que se va a implementar (secano o regadío) debe establecerse un marco de plantación, en función de las características del terreno y la disponibilidad de agua. Este es un punto determinante, ya que tendrá una gran influencia en diferentes aspectos. El marco mínimo es de 7 x 7 m, aumentándose en suelos poco profundos de secano, puesto que de no hacerlo se corre el riesgo de que las raíces no puedan expandirse lo suficiente a través del suelo para asegurar la toma de agua sin tener que competir por el recurso con otro árbol. Además en suelos profundos y con disponibilidad de agua, aunque a priori lo más favorable podría parecer juntar los árboles, se debe considerar que con el paso del tiempo la envergadura será mayor y podrían llegar a competir por la luz, los nutrientes y el agua, disminuyendo la eficiencia fotosintética. Para paliar esta situación serían necesarias podas drásticas que se traducen en un debilitamiento del árbol.

  • Poda

Se puede hacer una distinción entre dos tipos de poda, que son la poda de formación y la de producción. La poda de formación es aquella que se lleva a cabo durante los primeros 5 u 8 años, dependiendo el punto en el que el árbol llegue al punto de plena producción. El objetivo de la misma es lograr que el árbol llegue a adquirir la forma deseada, considerándose la forma idónea en vaso con tres ramas principales y una altura de cruz que no supere el metro. De esta manera se consiguen unos rendimientos mejores y la recolección es más sencilla. A partir de ese momento se realiza la poda de producción en invierno, todos los años productivos. Su objetivo es el de conseguir una aireación y luminosidad en el interior del vaso, manteniendo así los niveles de producción.

  • Plagas y enfermedades

Chinche verde (Nezara viridula): especie de insecto hemíptero, que despide un intenso olor irritante, cuando se siente amenazado o es pisado. Debido a sus características físicas, su detección se hace compleja. Sin embargo, representa un gran peligro, ya que además de depreciar la calidad de los frutos, que se marchitan o presentan deformaciones y manchas oscuras, en casos en los que no se llega a controlar a tiempo, puede llegar a ocasionar una pérdida total de la cosecha. Provoca, principalmente, un punteado en las hojas, las cuales al desplegarse tienden a romperse con relativa facilidad por aquellas zonas punteadas. Disponen los huevos en el envés en la hoja de forma hexagonal, en forma de panal de abeja.

Piral o tinta de semilla (Plodia interpunctella): especie de lepidóptero, conocida también con el nombre de polilla bandeada de los frutos secos. Esta polilla puede desencadenar pérdidas directas, así como costes económicos indirectos, como consecuencia de pérdidas de calidad y quejas por parte de los consumidores. Afecta a los productos almacenados y envasados, para lo cual es necesario mantener limpio el lugar de almacenamiento, haciendo especial hincapié en grietas y rincones. Deben revisarse también los alimentos y envases, con el fin de detectar si existen otros alimentos comprometidos, siendo imprescindible su eliminación. Los daños se producen debido a la entrada de las larvas en el fruto, donde efectúan galerías, provocando una contaminación por la presencia de exuvios y restos de seda.

Psilas del pistacho (Agonoscena pistaciae): especie de himenóptero, cuyos adultos son de un color amarillo oscuro, que en ocasiones presenta también un punteado en color negro. Su detección visual es relativamente sencilla, ya que en las hojas se forman unas características masas algodonosas. En el envés de las mismas es posible observar también las ninfas de tonalidades amarillentas y anaranjadas, que es lugar en el que se alimentan. Tanto los adultos como los estadios más inmaduros basan su alimentación en la ingesta de la savia de la planta, lo que desencadena una reducción en el crecimiento, causando además una caída del brote, lo que resulta en una defoliación, caída del fruto y, por tanto, en una reducción considerable en el rendimiento del cultivo.

Clitra o escarabajillo (Labidostomis lusitanica): perteneciente al género de los coleópteros, escarabajo que pequeño tamaño, de aspecto compacto, que presenta un dimorfismo sexual, dentro de la misma especie, de manera que los machos son más grandes que las hembras. Su cabeza y pronoto es de color negro y los élitros tienen un llamativo color naranja con un punto negro en el comienzo, lo que facilita su reconocimiento. Se alimentan en primavera de las hojas tiernas, fundamentalmente de brotes nuevos, pudiendo llevar a una defoliación del árbol. Depositan los huevos cerca de hormigueros, hasta donde se desplazan tras eclosionar, colonizando el nido y alimentándose de los desechos de las hormigas.

Castañeta (Vesperus xatarti): coleóptero de vida adulta muy corta, que termina una vez que se produce el apareamiento y la puesta de los huevos, los cuales son fácilmente reconocibles, ya que se disponen como una mancha de color blanquecino, fijada con una sustancia mucilaginosa, que se endurece, sirviendo así como protección. La puesta se realiza en la corteza de los árboles, desde donde emergen las larvas, que se desplazan cortas distancias, con el fin de llegar al exterior y alcanzar el suelo, donde se entierran en búsqueda de las raíces, de las cuales se alimentan. Los daños se producen como consecuencia de este hecho, lo que lleva a una limitación de la capacidad de asimilar nutrientes por el cultivo. Si el árbol es muy joven, es posible que llegue a destruirlo por completo en poco tiempo. En los árboles más adultos los síntomas que aparecen pueden confundirse con los de otros problemas, ya que su vigor disminuye, se ven debilitadas y la cosecha es muy inferior a lo que debería, con frutos de tamaño reducido.

Cochinilla (Saessetia oleae): insecto homóptero, cuya forma más conocida es la hembra adulta, de color marrón oscuro, que bajo su coraza protege  los huevos, cuya puesta se efectúa sin la necesidad de que se produzca fecundación. Dada la escasez de machos y la característica mencionada, puede establecerse que la reproducción de esta especie de cochinilla es partenogenética. Cuando se produce la aparición de las primeras larvas, móviles en un primer momento, hasta que se fijan de forma definitiva, se trasladan hasta los  nuevos brotes, generalmente sobre el haz y más concretamente en el nervio central. Uno de los principales daños que produce se debe a la excreción de melaza, que favorece el establecimiento del que se conoce como hongo de la negrilla, que forma una capa de color negro en las hojas, semejante al hollín, que impide la incidencia del sol, reduciendo así la actividad fotosintética. Asimismo, debido a la succión de savia, provocan un debilitamiento generalizado.

Botriosfera (Botryosphaeria dothidea): enfermedad del pistachero, que recibe este nombre por el hongo que la produce. Se caracteriza por la formación de una serie de llagas, que aparecen como lesiones deprimidas de la corteza, sin un cambio de color evidente, respecto a la corteza sana. Por este motivo se denomina también chancro, cuya extensión puede alcanzar la longitud completa de una rama. Como consecuencia de la aparición de estas lesiones las hojas van marchitándose progresivamente, es decir, perdiendo turgencia, hasta quedar replegadas y pegadas unas a otros, quedando así prendidas a la rama durante un largo periodo de tiempo, hasta que terminan por caer. Respecto a la progresión de los síntomas en la rama afectada, en un primer momento se podrá observar la necrosis del ápice y la marchitez de las hojas jóvenes. Posteriormente estos síntomas van desarrollándose y agravándose desde el ápice hasta el extremo más proximal de la rama. Este avance se conoce con el nombre de muerte regresiva y puede aparecer únicamente en una rama o en varias de un mismo árbol.

Verticilosis (Verticillium dahliae): enfermedad provocada por la acción del hongo patógeno que le da nombre, que lleva a una decoloración y enrollado en las hojas. Puede llegar a causar la muerte del árbol, ya que van secando sus ramas progresivamente. Su transmisión puede darse entre árboles de la misma especie o por el contagio a través de un huésped, como pueden ser especies adventicias y otras especies cultivadas en zonas colindantes. El hongo infecta al árbol a través de las raíces, aprovechando lesiones sobre su superficie producida por labores realizadas por el agricultor o por acción de otros seres vivos, como insectos o nematodos. Una vez ha alcanzado el interior, el micelio del hongo se extiende, con relativa rapidez, a través del sistema vascular, produciendo una reacción a las sustancias viscosas producidas por el patógeno, las cuales taponan los vasos conductores.

Alternaria, alternariosis o tizón tardío (Alternaria alternata): producida por un hongo patógeno oportunista, que aprovecha cualquier tipo de abertura disponible para acceder al huésped, como pueden ser heridas o aquellas de tipo natural, como las lenticelas, estructuras especializadas, de forma circular y alargada, que aseguran la entrada de oxígeno, es decir, el intercambio gaseoso. Los síntomas comienzan a aparecer en las hojas basales, para posteriormente seguir avanzando a los estratos superiores. En un primer momento las hojas adquieren una tonalidad amarillenta en la punta, que poco a poco se desarrolla por los márgenes hasta el peciolo. Seguidamente aparecen una serie de manchas en las hojas con un tamaño variable, que tienen un borde de color púrpura, mientras que el centro es blanquecino o de tonalidades más pardas. En el centro de la lesión se pueden dar roturas del tejido necrótico.

Roya del pistacho (Pileolaria terebinthi): el hongo que produce esta enfermedad, completa todo su ciclo en los árboles, concretamente en todos los pertenecientes al género Pistacia. Su transmisión se da a través del aire, por medio de las basidiosporas, que son esporas reproductivas. Durante en el invierno, las estructuras invernantes se pueden encontrar en las hojas caídas del suelo, desarrollándose de nuevo una vez que las temperaturas superan los 15 ºC. Los síntomas comienzan con la aparición de una serie de manchas necróticas en las hojas, caracterizadas por tener un color pardo y estar rodeadas de un fino margen amarillento. En determinadas ocasiones puede darse una perforación de los limbos. Con el paso del tiempo las manchas de se vuelven más oscuras y pulverulentas y terminan por extenderse a la totalidad de la superficie, hasta convertirse en una masa de tejido necrosado de color marrón oscuro. En una infección grave la defoliación del árbol puede ser preocupante. Las pústulas pueden encontrarse también en los frutos.

Septoria (Septoria pistaciae, Septoria pistaciarum y Septoria pistacina): esta enfermedad, provocada por la acción de diversos hongos ascomicetos se ha llegado a encontrar en la totalidad de los países productores de pistacho. Al igual que en los casos anteriores, la sintomatología consiste en la aparición y desarrollo de manchas necróticas irregulares. Sin embargo, en esta patología las manchas, aunque pueden llegar a ser muy numerosas en una misma hoja, continúan manteniendo un tamaño reducido, manteniéndose así aisladas entre sí. Los árboles que no lleguen a tratarse sufrirán una defoliación temprana y el año siguiente sufrirán un debilitamiento. El hongo pasa el invierno en las hojas caídas, que han sido infectadas en la temporada anterior. Las ascosporas, en el momento en que se encuentran maduras y listas para su descarga, son liberadas durante y después de la lluvia. 

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