AGRICULTURA ECOLÓGICA II

¿Mantenimiento de la certificación?

En la anterior publicación se han especificado los pasos a seguir para iniciar una solicitud para obtener la certificación de agricultura ecológica. Sin embargo, a pesar de lo que podría pensarse, aunque la certificación dura catorce meses, durante ese periodo, el organismo certificador, en este caso el CAECyL, realiza un seguimiento. Este seguimiento consiste en visitas de control, junto con tomas de muestra o no, todo ello en base a análisis de riesgos, llevado a cabo a principios de año. Para poder mantener la certificación el operador debe  estar al día con las obligaciones contractuales contraídas con el organismo certificador, incluyendo las obligaciones económicas, superar los controles establecidos favorablemente y, por último, mantener los requisitos de la certificación. En base a todo esto, la Dirección Técnica del CAECyL es la encargada de revisar el cumplimiento de todos los requisitos, anteriormente descritos y decidir así si mantiene la certificación, emitiendo, por tanto, un nuevo certificado que sustituye al anterior; si mantiene la certificación, pero a partir de ese momento bajo una serie de condiciones específicas; si suspende, total o parcialmente la certificación por los motivos que corresponda; o si retira total o parcialmente la certificación. Bajo cualquier circunstancia, el operador recibirá un comunicado por escrito en el que se explicarán las causas que han llevado al resultado definitivo.

Asimismo, pueden solicitarse cambios al CAECyL respecto al alcance de la certificación que pueden referirse a una ampliación, es decir, a la certificación de una nueva actividad, un nuevo producto, dar de alta instalaciones o marcas comerciales, entre otros; o a una baja por cese de una actividad, baja de productos o marcas comerciales; o a algún tipo de modificación, que incluye cambios en la entidad local (titularidad de la empresa), en la organización (representante legal), en las políticas y los procedimientos de actuación (trazabilidad), en los procesos (modificaciones en las actividades certificadas) o cambios relacionados con el etiquetado de los productos u otros documentos que en su momento fueron aprobados. Para poder solicitar estos cambios es necesario comunicarlos al CAECyL presentando los documentos necesarios. Una vez hecho todo esto, se realiza un estudio por parte de la Dirección técnica, emitiendo, en caso de que llegase a aprobarse, un nuevo certificado, cuyo periodo de vigencia terminará exactamente en la misma fecha que el certificado al que esté sustituyendo. Si se aprobase un cambio respecto a la identidad legal, el nuevo titular o persona legalmente autorizada, asume por escrito las obligaciones adquiridas por el anterior titular.

Es posible también solicitar una baja voluntaria, en la que se prescinda de los servicios de control y certificación del CAECyL, lo cual debe comunicarse por escrito, enviando para lo cual una solicitud que debe estar firmada por el representante legal de la empresa. Es necesario adjuntar el documento original del certificado que se encuentre en vigor, además de todo el material que haya sido suministrado para la comercialización de sus productos que no se ha llegado a utilizar. Cuando se realiza esta solicitud es necesario que se esté al corriente de otros aspectos, como el pago de costes de la certificación.

¿Uso de certificados y logotipos?

El certificado puede utilizarse por losConversión a la agricultura ecológica operadores como un justificante de haber sometido sus actividades al control y certificación del organismo correspondiente ante sus clientes. Durante el periodo de vigencia del certificado, los operadores pueden hacer uso, respecto a etiquetado y publicidad, de las menciones obligatorias, como pueden ser los términos eco, ecológico, bio o biológico; del logotipo europeo de la producción ecológica, que podéis ver a continuación; y el logotipo y código numérico que corresponda según lo establecido en la normativa vigente de producción ecológica. Todo ello exclusivamente hace referencia a los productos para los que se haya concedido la certificación. Antes de hacerlo, debe presentarse un boceto de la etiqueta, folleto y otro tipo de material publicitario, puesto que así será posible que el organismo certificador pueda comprobar su cumplimiento, pudiendo llegar incluso a proponer modificaciones.

En las visitas que realizan durante el periodo de vigencia del certificado, comprueban la utilización de los diferentes logotipos y códigos, evaluando la documentación comercial, publicitaria y el marcado de los productos.

¿Quejas y apelaciones?

Es posible presentar reclamaciones de diversa índole al  organismo certificador que corresponda, entre las que se encuentran:

  • Quejas o reclamaciones referidas a las actividades de certificación que está desarrollando en este caso el CAECyL.
  • Apelaciones o reclamaciones relacionadas con las decisiones de la certificación.

Para poder presentar estas reclamaciones es necesario tener en cuenta que el plazo establecido para ello, independientemente de si se trata de una queja o apelación, es de un mes desde el momento en que se ha producido el hecho que da lugar a la reclamación. En el caso de las quejas, una vez entregada toda la documentación correspondiente, la dirección técnica o la persona asignada por el organismo tendrá un plazo de un mes para la revisión, evaluación y toma de decisiones, partiendo de la fecha en que se ha comunicado al interesado que la información ha sido recibida para su posterior evaluación, garantizando siempre una imparcialidad e independencia del proceso. Las apelaciones son resueltas, sin embargo, por el Comité de Partes, que dispone de un periodo de tres meses para evaluar y tomar decisiones, referidas a la documentación recibida, contabilizando, al igual que en el caso de las quejas, desde el momento en que se ha comunicado al operador la confirmación de que la documentación ha sido recibida y remitida al comité.

Con el fin de garantizar una totalidad imparcialidad en la toma de decisiones, nunca participará una persona de la organización que de alguna forma u otra esté involucrada en las actividades de certificación relacionadas con la queja o la apelación.

El resultado de la evaluación, así como la finalización del proceso, es siempre comunicado directamente a la persona que ha interpuesto la queja o la apelación.

Asesoramiento

La figura del asesor en agricultura es una tarea que durante muchos años ha sido asumida por los miembros de la comunidad con más conocimientos sobre la producción agrícola, por norma general, agricultores pioneros que ofrecieron sus hallazgos y aprendizaje. Actualmente el técnico asume un papel en el cual debe acompañar al agricultor, facilitando sus actividades, logrando una unión entre el saber popular y los conocimientos más científicos y técnicos.

Durante el proceso de conversión a la agricultura ecológica el asesoramiento adquiere una mayor importancia. Esto es debido a que se trata de un momento muy delicado en el que la ayuda de un experto puede ser clave para el correcto desarrollo del nuevo modelo, en el que, entre otras cosas, hay que retirar por completo el uso de productos químicos, siendo necesaria la búsqueda de productos naturales, que sustituyan, por ejemplo, el anterior uso de fitosanitarios contra patógenos.

Caracterización del mercado

La producción ecológica en el mundo está en constante expansión. El número total de países en los que existe este tipo de producción ronda los 180, estimando que en 2015 el valor de mercado de la producción superó los 75.000 millones de euros, de los cuales el 90% se sitúa en Estados Unidos y la Unión Europea, los cuales se encuentran interconectados por un acuerdo de equivalencia.

La superficie mundial dedicada a producción ecológica se estimaba en 2015 en 51 millones de hectáreas, lo cual supone un crecimiento anual medio próximo al 20% en los últimos años. De toda esta superficie, el 45% se concentra en Oceanía, donde incluso únicamente en Australia se registraron 22 millones de hectáreas, seguida por Europa, que cuenta con un 25%, un 19% en América, 8% en Asia, y aproximadamente un 3% en África. En este último continente se espera un incremento en un futuro cercano, puesto que se dan características muy favorables para incrementar el desarrollo de este método de producción.

A escala mundial, el número de productores alcanzó la cifra de 2,4 millones en 2015, encontrándose la mayor parte en la India, donde se registraron 585.200.

En todo el mundo existen diferentes estándares de producción, lo que se traduce en que aproximadamente 90 países cuentan con normativa ecológica. Las entidades de control que cuentan con autorización bajo régimen de equivalencia por la Comisión Europe para certificar en terceros países supera las 60. El número total de entidades certificadoras en el mundo es unas 10 veces mayor que esta cifra.

El mayor consumo per capita se encuentra en ciertos países europeos, entre los que destacan Suiza con más de 260 euros, Dinamarca con 191 y los 177 de Suecia.

La producción ecológica en España ha presentado los últimos años un crecimiento sostenido, que ha logrado posicionar nuestro país como el primer productor de la Unión Europea, en relación a la superficie dedicada a cultivos ecológicos, llegando a los dos millones de hectáreas, lo cual lo sitúa como uno de los cinco mayores productores del mundo. En los últimos años el incremento de superficie dedicada a la producción ecológica ha sido incluso superior al 112%.

La agricultura ecológica se encuentra presente en la totalidad de las comunidades autónomas, aunque no en la misma proporción, ya que la mayor superficie se encuentra en Andalucía con un 51%, seguida de Castilla la Mancha con un 18%.

En total, el número de operadores en las distintas actividades, alcanzó en el año 2015 una cifra de 39.653, mostrando así un aumento del 23% en el periodo de 2010 a 2015.  De estos operadores 34.673 corresponden a productores agrarios, es decir, aproximadamente un 87%. Según los datos publicados por la Comisión Europea recientemente, los operadores ecológicos registrados que entran en el sistema tienen una tendencia a la permanencia, lo que es un claro indicador de la consolidación del sector. Esto indica que predomina fundamentalmente el sector primario, a pesar de lo cual en los últimos años la industria ha presentado un avance constante, con un incremento del 62%, registrándose durante el año 2015 un total de 5700 industrias ecológicas en el territorio español. De todas ellas el 84% están relacionadas con la producción vegetal.

El consumo interior de estos productos ecológicos se ha definido como una debilidad estructural manifiesta, puesto que la producción ecológica en España se dedica y está enfocada a la exportación, lo que hace que se pongan en marcha estrategias destinadas a mejorar esta situación. Sin embargo, el consumidor de alimentos ecológicos se ha mantenido, a pesar incluso de la situación de crisis económica entre 2009 y 2013, con un consumo interior que no ha parado de crecer. En el año 2015 la cifra aproximada fue de 1.500 millones de euros. La evolución positiva del consumo de productos ecológicos se ha traducido además en una evolución respecto al gasto per cápita, que llegó a alcanzar en 2015 los 32,27 euros. De hecho, durante el periodo de 2011 a 2015, a pesar de la disminución de un 2,1% que se observó en los consumidores en relación al gasto per cápita en alimentos y bebidas convencionales, el gasto per cápita en productos ecológicos sufrió  un crecimiento notable (56,6%).

Unido a esto, respecto a los países del entorno, la presencia del producto ecológico en la distribución minorista mantiene en nuestro país un modelo diferente, ya que en esos países el producto se encuentra principalmente en los canales convencionales.

El comercio exterior de productos ecológicos, en el año 2015, aportó un saldo positivo a la balanza comercial española de unos 347 millones de euros, presentando así un incremento del 51% en los últimos años, llegando a alcanzar un valor de 778 millones de euros en 2015. Asimismo, se ha ido observando un importante crecimiento de las importaciones de productos ecológicos, llegándose a importar en 2015 en torno a 431 millones de euros, con el fin de dar respuesta a la mayor demanda interna.

Canales de comercialización

Por norma general, hay una importante diferencia entre los precios que nosotros, los consumidores, pagamos por los alimentos y lo que los productores, es decir, los agricultores reciben por ellos. Esto se debe al modelo actual existente de producción – distribución – consumo, en el cual se incluye una gran cantidad de intermediarios, motivo principal por el que muchas personas están abandonando la actividad agraria y las zonas rurales. Debido a esto, los Canales Cortos de Comercialización (CCC) son una buena alternativa al modelo actual de producción – distribución – consumo, puesto que garantizan una relación más directa entre productores y consumidores. Pueden definirse entonces como aquellos canales en los que únicamente hay un intermediario entre el producto final y el consumidor, así como entre el productor y el elaborador. En casos en los cuales no haya intermediarios se habla de venta directa. De esta manera se asegura que los agricultores reciban un precio justo por sus productos. El valor añadido de la producción agrícola revertirá así en las pequeñas explotaciones y la población rural, logrando así una mejora de la economía rural, en clave de sostenibilidad. Se consigue también un cierto grado de confianza del consumidor con sus alimentos, que son productos de temporada. Asimismo, la producción de estos alimentos será menos impactante para el medio ambiente, logrando acortar su transporte y la necesidad de emplear una gran cantidad de materiales de embalaje.

Algunos ejemplos de este tipo de canales cortos son:

  • Reparto a domicilio, que poco a poco se va haciendo más frecuente y en el cual se contacta directamente con los productores o empresas que aceptan pedido y los distribuyen a domicilio. Este tipo de repartos se hace en cajas con un contenido predeterminado o a través de un listado en el que el cliente puede elegir diferentes productos disponibles.
  • Grupos de consumo, en los cuales se unen los consumidores para pedir productos de forma colectiva, abaratando de esta forma los costes de transporte de los alimentos, reuniendo pedidos más grandes. En este caso, los pedidos se realizan mediante un sistema de cesta fija.
  • Cooperativas de consumidores, en las que se profesionaliza la gestión de los grupos de consumo, ampliando también su tamaño, puesto que en el ejemplo anterior el número de familias o viviendas es de entre 10 y 30, mientras que en las cooperativas puede llegar incluso a ser de 500 familias. Por norma general poseen una tienda con horario comercial o reducido a la que los socios acuden a adquirir los productos.
  • Pequeño comercio de alimentación, que pueden encontrar en mercados de abastos o ser pequeñas tiendas, las cuales pueden llegar incluso a ser propiedades de los agricultores, que buscan una forma sencilla de distribuir sus productos.

Entre las ventajas de los canales cortos, se encuentran:

  • Compra directa a los productores, eliminando intermediarios que elevan el precio de los alimentos de forma innecesaria, garantizando así que el productor recibe un precio justo por su trabajo. Relacionado con esto es importante concienciar a la población sobre la importancia de valorar el trabajo de los agricultores y, por tanto, de la necesidad de pagar un precio por los productos que se justo con ellos.
  • Posibilidad de conocer directamente a los agricultores, aprendiendo la forma en que trabajan e incluso las problemáticas a las que se enfrentan.
  • Apoyo a los pequeños agricultores de zonas cercanas, favoreciendo así el mantenimiento del medio rural y el equilibrio territorial.
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